Devocional: EL IMPULSO DE CADA DIA con el Pastor Matías Reynoso Vizcaíno.
Ministerio de Evangelismo 2 millas ¡a pies!
MARTES.

…Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo: ¿Quieres ser sano?
Juan 5:5
HOY SALDRÉ A LAS CALLES, ¡DIFERENTE!
El personaje que narra el libro de Juan, al parecer cuando era niño fue afectado de poliomielitis y esta enfermedad lo condenó para siempre a arrastrarse por el suelo. El necesitaba un milagro, algo superior a lo que decretaría la ciencia. El recurso que uso este joven, fue arrastrarse al estanque de la sanación milagrosa.Fíjese en 3 puntos de la historia del paralitico:
1. SE ACOSTUMBRÓ A SER UN PARALÍTICO. Este hombre tenía 38 años y se arrastraba. Muchos de nosotros nos hemos aferrado a la enfermedad y nos arrastramos hasta para valorarnos nosotros mismos.2. PERMANECÍA LA MAYOR PARTE DEL TIEMPO ACOSTADO Jesús lo vio acostado. Nosotros en lugar de enfrentar el problema de rodillas, orando a Dios nos desvanecemos en lágrimas y nos hundimos en el desaliento.
3. SE SINTIÓ DERROTADO. Por último, vemos a un hombre dándose por vencido sin ninguna causa diferente. Este es el estado más peligroso del hombre es cuando se da por vencido. El famoso boxeador panameño Roberto Duran, en una velada boxística estaba defendiendo el título de campeón mundial, de repente colgó sus guantes al suelo, y dijo en medio del cuadrilátero ¡NO MAS! Y dándose por vencido perdió su título de campeón.
Muchas veces nosotros hemos perdido oportunidades de ganar por seguir arrastrándonos. Pero hoy es un buen día para levantarse y resplandecer. ¡Recobra tu animo! Y dile a la mediocridad ¡basta ya! Este es un buen día para decirle al estancamiento ha sido suficiente. Hoy saldré a las calles y caminaré. Hoy, será diferente.
ORACIÓN:
Mi amado Padre. Te pido que llenes mi cuerpo de ánimo. Que yo pueda entender tu propósito a través de la enfermedad o la crisis. Dame la capacidad para escuchar tu voz. Ayúdame a caminar con pies firmes. Dame la certeza que si tú quieres yo puedo ser sano. Gracias, porque tu cuidado, es nuestro impulso de cada día, en el nombre de Cristo Jesús.¡Amen!
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