
Pastor Matías Reynoso Vizcaíno
… y todo lo que él hace lo hace bien hecho.
Marcos 7:37
Regresando de mi trabajo a mi casa, una tarde muy calurosa, encontré a mi hija de 10 años tejiendo. Ella estaba en la galería del hogar; yo me quedé un ratito en el balcón para tomar un poco de la debilitada brisa que entraba al salón. Mientras tanto, yo miraba como ella tenía la delicadeza de agarrar la aguja y el hilo. Ella maniobra las puntadas de diferentes maneras hasta formar un paño de hilo. Vi que ella deshizo varias veces el paño y volvía a empezar a hacerlo. Yo le hice la siguiente pregunta: Mi niña, ¿y por qué tú lo deshace y vuelve a hacerlo? Y ella me respondió: Papi porque el paño me está saliendo mal, y yo tengo que hacerlo bien hecho… es un regalo que le daré a mami.
¡Wao! Esta respuesta fue sencillamente maravillosa y me hizo recordar inmediatamente con la delicadeza que actuaba siempre, mi Señor Jesús.
Definitivamente nosotros tenemos que aprender a hacer las cosas con excelencia, por muy grande o pequeña que sea lo que hacemos; debemos de hacerlo bien hecho. Si hacemos un brindis en la Iglesia para los amigos, debemos de tratar que ese brindis sea exquisito. Si vamos a invitar a alguien a nuestras casas debemos de acomodar a esa visita para que se sienta como un rey o una reina. Si le ofrecemos un regalito a una persona debemos de preocuparnos porque dicho regalo sea esplendido. Si vamos a darle una ofrenda a un hermano debemos de cuidar que el billete o la cosa entregada estén en buenas condiciones.
Dios quiere que todo lo que hagamos lo hagamos ¡bien hecho!
Martes 30, Mayo.
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