
Pastor Matías Reynoso Vizcaíno
Una hermana de la congregación me llamo al teléfono, y me dijo que fuera rápido a su casa que ella estaba enferma. Ella es una señora de edad adulta, y su carita había amanecido hinchada por un proceso alérgico. Se notaba cansada. Su cuerpo declaraba que había trabajado más, que los años que ella misma tiene de vida. Lo cierto es, que la nana ha sido una mujer esforzada y valiente. Proverbios 31:10
Ella procedió a contarme la siguiente historia, el cual me hizo llorar en silencio: Resulta que algunos de sus hijos viven en el país de Venezuela, nueras y 8 nietos pequeños. La preocupada abuela, desde aquí sentía los problemas económicos que afectan a los ciudadanos de dicho país andino y decidió emprender un viaje para estar con ellos, con sus hijos. Lo triste, que en su cuenta de ahorro no había un solo centavo.
El deseo de estar con sus hijos ardía cada vez más en su corazón. No tenía dinero. Pero Dios suplió el boleto aéreo para complacer a una Madre.
Debemos de amar siempre a esos muchachos. Debemos de preocuparnos por ellos, no importar que hayan crecido, cumplido su mayoría de edad, que estén casados con hijos; seguirá siendo la prole. La responsabilidad de los padres no termina jamás. Y Dios, a cambio, premiará el corazón de los padres que aman a sus hijos.
¡Palabra del Señor!
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